El prolífico e incansable Pedro A. Burruezo lidera el espectáculo La música de las tres culturas con Nur Camerata y el músico sudanés Wafir S. Gibril.

A través de las canciones del disco Dervishes & Troubadours (Satélite K, 2017) el trío rinde homenaje a tres culturas: grandes místicos del sufismo, piezas del mundo medieval y trovadorescas.
Después triunfar en festivales de gran prestigio en Segovia, Córdoba, Madrid, Girona, Ankara, Jartum, Huesca, Valencia, Argelia... con sus diversos formatos y espectáculos, Pedro Burruezo, al frente de la Nur Camerata, llegan con su espectáculo Dervish & Troubadours, que recopila piezas de su último disco y de otros álbumes del artista.
Canciones, versos y letanías que, inspirados en el Al Andalus y el mundo medieval, pero bajo una perspectiva absolutamente contemporánea, rinden homenaje a los grandes místicos, especialmente del sufismo, desde Rumi a Ibn Arabi, sin olvidar a San Juan de la Cruz, Ramon Llull o Santa Teresa.
Reminiscencias del Al Andalus, sonidos sufíes, perfumes "jondos", aires sefardíes, canciones trovadorescas... desde una perspectiva muy personal, antigua y contemporánea al unísono, intransferible.
Música delicada y de índole muy espiritual que está dirigida directamente al alma y los corazones, en catalán, castellano y árabe con piezas como La móra d'Aragó, Quli, La noche, Un dia de goig, Itimad, Medievalia, Allahouma y Soleá sufí. Un concierto cargado de profundidad y, al mismo tiempo, de la sensualidad de Oriente.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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