Pasión Vega presentó Sin compasión en el Teatro Coliseum de Barcelona
Presentación de Sin Compasión en Barcelona.
Teatro Coliseum. 18 de noviembre de 2011.
Pasión Vega (voz), Jacob Sureda (dirección musical, piano y teclados), Roberto Jabonero (violín y mandolina), Paco Rivas (guitarras), José Vera (bajo eléctrico y contrabajo), Vicente Climent (batería y percusión).
Repertorio: El corazón al sur, María se bebe las calles, Eso no es amar, Rincones oscuros, Bolero con ron, Habanera postal, Fina estampa, Dime que me quieres, Tan poquita cosa, A la hora de soñar, La niña Candela, Los últimos, El flamenquito que perdió las botas, La bien pagá, María la Portuguesa, Historia de un fado, Lunares, Gracias a la vida, Malagueña salerosa.
Bises: Over de rainbow y Cosas que hacen que la vida valga la pena.
Sabía que Pasión Vega volvería a enamorarme con su directo como en cada uno de sus conciertos, porque siempre presenta su repertorio con suma elegancia y con alegría, mirando directamente a los ojos del espectador como sólo ella sabe hacerlo, te busca y te encuentra allí donde estés, en ocasiones parece tener cierto poder hipnótico sobre quien le escucha atentamente.
Ya había comentado mi opinión personal de su nuevo trabajo Sin compasión en el artículo Para alcanzar la luna, disco que vino a presentar el pasado viernes a Barcelona, sobre el que no añadiré más detalles, decir que de los trece temas que componen el disco Pasión Vega cantó nueve, dejando en estudio No hay fracaso, Y nunca te olvido, ¿Qué fue de ti? y Esta eternidad sin ti.
Mención especial para la escenografía del espectáculo, obra de Víctor Orive y Pasión Vega, original, elegante, muy hermosas las imágenes que ilustraban las canciones, enhorabuena por ese detalle, cautivadora puesta en escena como la misma Pasión Vega brillando elegante en las tablas, interpretó y sedujo al público de Barcelona.
En ocasiones se acerca buscando la complicidad de los músicos como en Bolero con ron que escenificó junto a su violinista Roberto Jabonero, y que acabó con un espectacular registro vocal jazzy, contando con elementos como las sábanas tendidas que fue recogiendo una a una al inicio de la noche, mientras tangueaba con El corazón al sur acompañada al piano por Jacob Sureda, con una venda que tapaban sus ojos cantó en Eso no es amar que dio juego a la canción, al final la venda cayó, con un misterioso velo de aire moruno en La niña Candela.
Muy buena presentación para Los últimos con todos los músicos arropando a la cantante en cercanía con diversa percusión, recordó algunos viejos conocidos de su repertorio como María se bebe las calles, Tan poquita cosa, Lunares, atendió a la llamada de sus raíces buscando refugio en la copla con Dime que me quieres –nadie la canta mejor- y La bien pagá, rindió homenajes varios a Chabuca Granda como autora y a María Dolores Pradera como intérprete con Fina estampa.
Recuerdo también para el gran y siempre añorado Carlos Cano con María la Portuguesa, y a Violeta Parra y a su madre Isabel –a quien dedica el disco y el espectáculo- con Gracias a la vida, a Málaga con su Malagueña salerosa, a Cádiz en varias ocasiones, a la mujer trabajadora con A la hora de soñar, buscando un intenso acercamiento con las primeras filas en la tristeza de su Historia de un fado interpretándola sentada en cercanía, así Pasión enamora, cualquiera naufraga a sus encantos y recoge sus frutos, frutos de Pasión.
Pasión Vega nos envuelve con su canto a la vida burlando las dificultades del camino y contagiando su optimismo y su arte, con Cosas que hacen que la vida valga la pena como dijo Martínez Ares, impregnándose de la tradición y el folclore viajando por diversos territorios sonoros, vagando musicalmente de acá para allá como también hiciera en su anterior gira con Gracias a la vida, hasta en inglés por Judy Garland con su Over the rainbow (sorprendente aunque algo fuera de contexto, ciertamente) y dando buena cuenta al mismo tiempo de su nuevo trabajo, en el directo de Pasión Vega no hay fracaso, es delicia y pasión, hermosa pasión y encanto.
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