Sol d’hivern (Sol de invierno, La Catenària 2023) es el primer álbum de Laia Llach, una recopilación de canciones llenas del calor de la gente que ama y que le rodea.
Sol d’hivern (Sol de invierno, La Catenària 2023), el primer álbum de Laia Llach —sin ningún vínculo familiar con Lluís Llach, como ella insiste—, es un trabajo donde la naturaleza está muy presente y con el que cierra un primer ciclo de experiencias vividas, que durante este tiempo le han acompañado y le han hecho crecer.
Sol d’hivern nace pocos días antes del solsticio de invierno, día en que se cierra el ciclo y el Sol renace de nuevo.
Un estilo folk-pop que combina con letras inspiradas en la cotidianidad de su mundo; los recuerdos de la infancia, el autoconcepto y aprecio en una misma, la idealización del amor, la crisis medioambiental y humanitaria, entre otros. Música y letras que utiliza como medio de sanación y lucha.
El disco está formado por ocho canciones originales, grabadas y producidas durante el 2022 en Vilassar de Mar (Barcelona) con el productor y músico Arnau Figueres. Cuenta también con la colaboración de Pau Figueres con algunas guitarras y con Cesc Martorell en el ukelele.
Laia Llach Pou (Granollers, 1995) es una cantautora catalana. Estudió clarinete, canto y lenguaje musical en la Escuela de Música de la Vall del Tenes, en Lliçà d’Amunt, hasta los 18 años, momento en que comenzó sus estudios universitarios y se graduó en Ciencias Ambientales y Geología. Paralelamente, siguió la formación de canto moderno con profesoras como Judit Neddermann o Gilmarí Gerena.
En 2019 ganó el concurso de Instagram ConcursCercavila, promovido por el cantautor Cesk Freixas, con quien grabó y publicó Cercavila XS.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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