El dúo nacido en Madrid Ombligo acaba de lanzar Banda sonora para una película que no existe (Entrebotones 2020), un viaje acústico por el mundo entero de la mano de dos músicos con un imaginario musical muy diverso.
Ombligo es un dúo formado por Anika (violín, voz, charango y guitarra) y Ángel Cáceres (guitarra, silbido y coros).
Ombligo nace en 2016, Anika y Ángel se conocieron en un parque de Madrid, improvisando con una guitarra y una botella de anís, en ese momento surgió una conexión musical entre ambos y comenzaron a quedar para tocar estándares a la guitarra y el violín en los vagones del metro, poco a poco comenzaron a componer y a dar conciertos por todo el territorio, pasando por salas tan emblemáticas como el Teatro Circo Price o la sala Galileo Galilei, forjando el concepto de lo que hoy es Ombligo, música de lo más variopinta, que se alimenta de muy diversos estilos musicales, música progresiva sin límites y con mucho humor que lleva una marca inconfundible.
La música de Ombligo está dirigido a todo tipo de personas, de todas las edades, clases sociales y condición, el único requisito es que quieran pararse a escucharla y lo ponen fácil, su pretensión es transmitir que la música instrumental puede ser divertida, y que las melodías y armonías también pueden ser un lenguaje a través del cual nos podemos comunicar, reír y sentir, seas o no músico. Al fin y al cabo, la música es lenguaje universal.
Ombligo acaba de presentar Banda sonora para una película que no existe, (Entrebotones 2020) un viaje por el mundo entero y podría llegar a ser la banda sonora de cualquier vida.
Este Trabajo, producido por Edu Molina y grabado en Garlic Records, cuenta con quince temas originales que la banda y el productor han trabajado en el estudio durante un año, sin prisa, sin fecha de entrega, como se tiene que hacer un disco, en el que no se ha puesto límite a la creatividad y la imaginación dando como resultado un viaje acústico que consigue llevarte a un mundo paralelo.
Todos los temas están grabados a guitarra y violín en vivo para luego ir introduciendo arreglos, voces, pamplinas y otros instrumentos, como Anika al charango, secciones de violines y violas, voz en off; Ángel con su silbido, guitarra eléctrica, palmas, coros; Edu Molina a la tabla de lavar, balalaika, tuba, coros, palmas, cadenas, Horse Luis, contrabajo frotado, percusiones locas… y distintas colaboraciones como Jorge Arribas al acordeón y Diego Galaz al violín de agua, serrucho, mandolina o violín trompeta de Fetén Fetén; Pablo Navarro al contrabajo; Bruna Gonzalez al chelo; Miriam Robles al cajón; Pablo Levin a la batería, Iker Garcia a la guitarra; Marcos Ortega a la trompeta y la colaboración de Eva Sierra cantando la única versión del disco Encadenados de Carlos A.Briz.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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